La noche ya había caído y el campamento estaba en paz. El escuadrón estaba a punto de partir. Eran muy jóvenes, la mayor solo tenía 17 años cuando se lanzaron a su destino. No era un grupo muy homogéneo, algunos con años de experiencia y otros simples novatos, mientras unos deseaban ese momento hace años, otros no sabían que hacían allí.
La revolución, su revolución, comenzaba ese día.
Grandes expectativas tenían esa noche, siempre se escucharon historias de los más ancianos de un grupo que logro escapar, aunque sea por un solo segundo. El yugoslavo lo llamaban, luego de escapar lo agarró la policía, nunca nadie supo más de él, dicen por ahí que estuvo trabajando en omanut, nade sabe si es verdad; (yo lo conocí, una vez me lo encontré cenando, jamas lo volví a ver).
Mientras las estrategias se pulían, la sombra de la represión estaba sobre todos ellos. En ese momento todas las historias se volvían realidad, había llegado su turno.
Llego el momento, con linternas en mano y valentía en sus corazones, deseando sacarle a los que nunca duermen, lo que más desea, su descanso.
Para todos la gente de la kelly,
que no te vayan a atrapar
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